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viernes, 18 de agosto de 2006

Elecciones literarias en tierra de letras

En un país asediado por los sufragios hasta fines de 2006, constituye un vendaval de alivio que Letralia promueva un certamen entre lectores para indagar en torno a los libros que, en nuestro idioma, nos han dejado huella, circunscribiéndonos a los publicados en la década comprendida entre 1996 y 2006.

Se trata de elegir un libro por lector, vinculándose directamente aquí:
http://www.letralia.com/tierradeletras/libros.htm

Limitándome a mi biblioteca (o sea: tres estantes sucesivos de madera de pino barnizada que amueblan el pasillo del apartamento), yo voté por la metanovela “Quién”, del escritor español Carlos Cañeque (a la sazón, Premio Nadal 1997). ¿Por qué? Por sus ficciones concéntricas en torno al hecho de escribir como afición y oficio y la deconstrucción alevosa del mundillo editorial y sus múltiples personajillos. Una frase de muestra: “Nosotros, los lectores, también podemos ser ficticios”. Novela peculiarmente sugerida a lecto-escritores.

Más que las coincidencias, lo interesante será la posibilidad de apreciar la diversidad de lecturas y criterios, tantas como “(e)lectores” (sic) decidan participar.

Enhorabuena a Jorge Gómez Jiménez por esta iniciativa, como celebración exquisita de la primerísima década de Letralia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Javier, te faltó hacer referencia a la foto que ilustra tu "post"... qué lindo adorno de biblioteca, esa sí que es una mujer objeto por excelencia!!!

Jesús Torrealba

Javier Miranda-Luque dijo...

Jesús: la fémina de la foto es una lectora que, arropada por su biblioteca, sopesa su "voto" para elegir el libro de la década. Como tu bien sabes, las lectoras son las mujeres más atractivas del planeta, pues cuentan con el morbo agregado que les brinda ese demonio formidable que es la inteligencia (leyendo, además, se alimenta Eros, añejando fantasías entre las neuronas y la entrepierna). Ya seguiré publicando yo mi galería personal de lectoras, con diversos atavíos o en plan Eva encantadora de ofidios; misma Eva que nos privó del aburrido y apócrifo paraíso bíblico para obsequiarnos el pasto onírico de su sexo que formidablemente inmortalizó Courbet en su lienzo "El origen del mundo". Abrazo consonante, JML.

Anónimo dijo...

Ja, Ja, excelente.... sabía que se trataba de una de ellas!!!!

Jesús Torrealba