
El viejo dilema de la mismidad/otredad es el tema de la añeja novela de Suskind, ahora en versión fílmica.
El viejo dilema de la mismidad/otredad es el tema de la añeja novela de Suskind, ahora en versión fílmica.
(Ilustración: Rob Gonsalves)
(FOTO: ZHAN HUAN)

No, éste no es —como podría pensarse, dados los tiroteos— un post oportunista, sino que sencillamente este texto con imágenes adosadas se me ha disparado en contrapunteo al post de Enza García en su propio blog:Pensando en Cho Seung-Hui, el surcoreano autor de los disparos en la universidad de Virginia (a quien no le faltarán acusaciones de "terrorista infiltrado in the american way of dreaming"), viene en mi auxilio Onetti, diciendo textualmente así:
"Yo era el extranjero y ellos se obligaban a odiarme"
Hoy le obsequié a mi hija su primera pistola: minúscula, reluciente, perfectamente ergonómica en su mano. En vez de vals quinceañero, vestido largo churrigueresco y demás cursilerías para adolescentes babosas arrastrando costumbres de siglos pasados.
Dispárense el texto completo, percutando a continuación:
Este autorretrato tiene sus buenos 30 años, así que el fotógrafo leonés nacido en 1956 ya debe lucir algo más añejo, a menos que haya suscrito algún pacto con Mephisto y esconda en su caja fuerte el ícono de marras que envejezca por él.
Ya me acercaré yo a pasear mis pupilas por ese feroz blanco y negro de sus fotos.
O las de miradas tatuadas en algún punto focal que no alcanzamos a otear, merced al bendito encuadre, pero que se nos antoja próximo.
Lo cierto es que hay miradas y miradas: de minúsculos diablillos barrigones y cíclopes de entrepierna.
Y la escatología púbica del baño público y notorio, con su cerámica sanitaria, aunque jamás aséptica. Y, en irreductible ejercicio voyeur, miraremos a otros ver, espiándonos, verse.
Este lunes procaz e impío (nada más prosaico que un lunes), merece un post como éste.
Pues sí, ya era hora: jaleo, jacaranda, alharaca, rumba, conga, bochinche, bonche. Así se conmemora los 40 años de "Cien años de soledad": celebrando la eñe, la zeta, el idioma español.
Y, encima, hacer cola no para cobrar una pensión, ni para comprar un boleto del Metro antes de lograr ensardinarnos en algún vagón, ni para optar al casting del Iberoamerican Writer (esta idea se la debo al "Capo", ¿eh?) , ni siquiera para asistir extasiados a la inauguración del viaducto over the creole trocha y poder vivir la experiencia organoléptica de llenar nuestras fosas nasales con la fetidez nauseabunda que espantaría de su Castillete al propio Reverón que hoy se vitrinea con Juanita y sus muñecas surfistas de luz en el MOMA de Nueva York sin sus muelas gemelas del juicio final.
LLevo unos cuantos días jugando con mi nuevo blog-toy y me apetece compartirlo ahora de una forma más expresa: www.stirner.tk
Como ya comenté en la bitácora de Jorge Letralia, muy pocas cosas —libros aparte— ameritan la hemorragia de tinta que implica la impresión. Ya, por ejemplo, salvo los domingos, yo ni compro ni leo los periódicos tradicionales. Noche a noche, tras la sobremesa de la cena, reviso la prensa digital española del día siguiente. El flujo informativo va a un ritmo que, cuando se imprime, ya resulta inoportuno. Ahora y aquí mismo, en la blogosfera, (h)unos y otros nos asomamos —desde nuestras propias vitrinas— a las ajenas, curioseando, enterándonos y obsequiándonos bytes.
Así que decidí sumarme al ciber-Guaire con mi webzine de infopinión, 100% ecológico, sin derroche de tinta ni papel. Basura electrónica siempre estaremos generando y traficando con ella. Juancho Gutenberg estaría haciendo lo propio, reinventando fuentes tipográficas hasta colapsar y expandir, colapsar y expandir, colapsar y expandir el disco duro de su computadora (en femenino); ordenador (masculino); PeCe (¿transexual?); laptop (¿dragqueen?); pendrive (¿dildo?).
-©El pipí de Dalí: incontinencia sonora absolutamente inclasificable. Los expertos no logran ponerse de acuerdo si es música dodecafónica o de cualquier otra especie (Catálogo alienígena).
-©El brazo de Picasso: jazz cubista para melómanos con percepción auditiva alterada (Catálogo de neojazz orweliano).
-©Sigmund’s Son: orquesta vienesa de salsa latina que fusiona la percusión caribe con el clavecín, el oboe y el fagot. Acompañamiento coral de barítonos y mezzosopranos. Purita alucinación sonora que sana (sana, culito de rana) los trastornos neuromotores. (Catálogo de musicoterapia newage).
-©Perras místicas en celo delirante: coros gospelianos (Catálogo pornosound).
-©El doctor Rafael y su Caldera de Brillantina: banda copeyana de delfines amaestrados (Catálogo jurásico).
-©LA BARRA ARRABAL: palíndromo acústico (Catálogo pánico).
©La polla de Goya: grabado en directo, la actriz ibérica Maribel Verdú canta desnuda ante “la maja” pictórica (Catálogo Viagra).Descárgatelos full version pulsando a continuación:
http://hermanoschang.blogspot.com/2007/03/inquisicin-discogrfica.html
Sí, es Yuseef Lateef musiqueándose en Madrid, con su flauta, su saxo, su cuerno de caza, sus gongs, su etnojazz risueño que se mofa de los fanatismos y demás exclusiones.
En el edificio donde resido todo cristo debe cuotas de condominio. Yo llevo ya un par acumuladas, pero el promedio de morosidad es de 4 meses y hay quienes deben 18, 26 y hasta 54 mensualidades.
No pude evitar, de ninguna manera, que mis editores hicieran coincidir la firma de mis tres libros más recientes a la misma hora de este 29 de febrero. Así me tocó correr del stand de Monteávila (en el tercer pasillo a la izquierda) al de Editorial San Pablo (justo en el epicentro del recinto ferial), hasta el extremo sur donde se había instalado la librería del Ministerio de Cultura.
Se puede consumir cine gringo gracias a films excepcionales como este: “Little Miss Sunshine”, con guión de Michael Arndt y dirigido por la dupla Jonathan Dayton / Valerie Faris (¿serán pareja?).
(Postdata 1: El formato DVD ofrece 4 finales opcionales: yo espectador apuesto por el tercero)
Los lectores han acudido en auténtico tropel a llevarse un sólo ejemplar de sus libros predilectos para evitar el acaparamiento de textos publicados. La asociaciones de vecinos aledañas protestan por la presencia de cientos de miles de bibliómanos (¿bibliófilos?) que sobresaturan el paisaje urbano en torno a la Universidad Metropolitana de Caracas. Jamás se habían concentrado tantos lectores juntos en contados metros cuadrados, fracturando la densidad poblacional en parámetros impensables.