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martes, 6 de marzo de 2007

Mi vecino del Hummer debe 54 meses de condominio (VERSIÓN ACTUALIZADA)

En el edificio donde resido todo cristo debe cuotas de condominio. Yo llevo ya un par acumuladas, pero el promedio de morosidad es de 4 meses y hay quienes deben 18, 26 y hasta 54 mensualidades.

Y precisamente mi vecino que acaba de estrenar su flamante y omnipotente Hummer ¿blindada? en esta urbanización clase medio jodida de Caracas es quien ostenta el record de morosidad con sus imbatibles 54 meses de “retraso” mens(tr)ual (sic): o sea, que el tipejo tiene 4 años y medio sin dignarse a cancelar una sola cuota de condominio.

Así cualquiera que no tuviese otras prioridades, podría comprarse su vehículo nuevo a prueba de balas, bolas, bulos y hasta bulas vaticanas.

En el aparcamiento destechado del edificio, el Hummer contrasta demasiado reposando junto a otros “coches” que acumulan, algunos, varias décadas de tránsito sobresaturado y evidente fatiga de materiales.

¡ Vamos, que esto parece un salón antológico y gerontológico automotriz !

Pero, claro, vivimos en un país que rinde culto al automóvil y como afirmo en mi próximo libro de comunicaciones de inminente publicación (me cito textualmente): “el venezolano es el mayor consumidor per capita en el mundo de mayonesa, jamón endiablado, whisky escocés, harina precocida de maíz (que inhibe la metabolización de hierro y genera una anemia específica en el subcontinente, tipificada por desnutrición neuronal) y teléfonos celulares”.

Vaya, que comemos full mierda con triglicéridos y carbohidratos, pero disponemos del top of the line de la tecnología inalámbrica para que Darwin Yúnior se lo “conecte” a Yusmerys del Valle en tiempo real y sin fronteras.

Joder, y lo peor de este post es que no hay pero ni una sola gota de ficción involucrada.

Comentario a los comentarios:

Sí que sí: esa cosa tan babosa e inasible que los sociólogos insisten en denominar "identidad nacional" se enarbola, cual bandera conductal, en el exterior paseando sus teléfonos celulares y quejándose a voz en cuello de que "mi pana, aquí en París no se consigue queso de mano, ¿tú puedes creer esa vaina? ¿Tanto Louvre para qué?". Sin ir más lejos, allí la anécdota de la ¿miss qué? que, en París again, estaba ladilladísima porque en el hotel 5 estrellas no atinaban a cocinarle "unas caraoticas con espagueti y quesito blanco duro rallado". Así que se vino volando a echarse en su chinchorro y hoy se exhibe desdentada en homenajes pre-postumos a la ¿belleza criolla? en la televisión creole.

La sintomatología resulta demasiado rica en bufonadas, pero intentaré una breve antología:

—La subutilización de la tecnología, disparando fotos digitales con flash en el Teresa Carreño (confundiéndolo con el procaz poliedro) y en máxima resolución, como si fuesen a imprimir vallas publicitarias con las imágenes capturadas.

—Las pantallas hiperplanas de plasma sujetas con tirro doble faz a la pared del rancho, pero sintonizando paupérrimas telenovelas nacionales donde las cachifas parecen misses de belleza y los galanes boxeadores de exportación.

—Los blogs con plantillas arrechísimas y horrores ortográficos.

Hace algún tiempo que no viajo, pero ¿los turistas vernáculos siguen aplaudiendo cuando el avión aterriza?

Ya me dirán.

12 comentarios:

Sir Barton dijo...

Es Triste...

Anónimo dijo...

Hola,
Siempre me he preguntado por que el venezolano vive de apariencias y exclusivamente para satisfacer el que diran? (sin generalizar).
Otra cosa que no entiendo es la relacion precio-valor entre una camionetota y un inmueble en Venezuela?
saludos,
t.

Damián dijo...

Excelente artículo, ¿puedo publicarlo en mi blog?, Saludos

©Javier Miranda-Luque dijo...

Agradezco la gentileza de las lecturas y comentarios.

Damián: internet es libre flujo y bloguear es un acto de generosidad, así que puedes citar textualmente mi post en tu bitácora.

Karlsruherin dijo...

Probablemente el vecino del Hummer no lo compró sino que fue un intercambio por algún "bien" que él ofrece, vende o distribuye... en todo caso... el tema de los venezolanos es tan largo como las máscaras que llevan. Fuera del país se les reconoce porque todos en la familia portan un celular, como si estar de vacaciones no significara nada y tuvieran que seguir en contacto con alguien que nunca los llama.

Nestor Luis Bermúdez Barrios dijo...

Ciertamente, Javier, así es el venezolano, prefiere comer mierda pero aparentar que come manjares finos.

Cuando trabajé en Guayana, en EDELCA y en SIDOR, me causaba mucha impresión que los obreros salían los viernes derechito a comprar caña. Los veías con tremendos celulares y en los barrios con antenas de direcTV y televisores pantalla plana, eso sí, en su respectivo rancho o, a lo sumo, apartamentico alquilado.

No se, no se, en verdad no entiendo la nadería a la que puede llegar un Venezolano.

Saludos.

ro dijo...

Que bueno! Y no te preocupes, con las cosas como van, pronto a tu vecino le van a expropiar o el carro o el apartaco, porque tener un Hummer es como tener dos casas...

el del hummer dijo...

cochina envidia

omnívora dijo...

Somos lo que comemos.

Diego Rojas Ajmad dijo...

Esa condición es ya antigua en el venezolano. Vean esto: http://saparapanda.blogspot.com/2006/12/el-que-vive-de-apariencias-muere-de.html

enigmas exPRESS / Gandica dijo...

No sé por qué me acordé de un viejo carro donde se metió Kerouac (¿sería así como se llamaba el beat ese loco?)... bueno la vaina es que se metieron en un carro viejo que se llamó 'viaje a China' pero lo que hicieron fue recorrer EE.UU.
... de haber tenido uno de esos que tiene tu vecino...¿ah?

Peluche dijo...

Llegue a tu blog por casualidad, pero me alegra haberlo hecho. Tienes un estilo muy seinfeld-lesco, just like me.... Deja que se le joda algo a la hummer que seguramente la veras todos los dias por tu ventana estacionada sin poder moverla porque no tiene plata para comprar el repuesto... pero tu en tu fiesta o en tu aveo le pasaras todos los dias por un lado y te lo encontraras a el en la parada esperanbdo un autobus!

Saludos.