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lunes, 23 de abril de 2007

Biblioficción infantil: LA REBELIÓN DE LOS LIBROS

(Ilustración: Rob Gonsalves)

Abandonan los estantes, bibliotecas y librerías, cansados de esperar por los jóvenes lectores que creen preferir la tele, la computadora y los videojuegos. Pero si ellos supieran que los libros pueden ser mucho más emocionantes y divertidos que cualquier juguete. Que en tantas letras hay un montón de secretos para ser compartidos con quienes leen.

Además, un libro cerrado es un bostezo.

Un libro abierto, en las manos de un lector, es un barco, un cohete, una nave espacial, una escalera mecánica que te sube y te sube sin saber adónde puedes llegar, una patineta en el aire, un trineo montaña abajo, un avión que tú mismo piloteas, un submarino que te transporta en el tiempo y el espacio y te hace vivir historias para estimular tu imaginación, tus fantasías, tus mejores sueños...

Un libro empieza y termina, tú sales y entras, cuando quieras.

Tú lees rápido o lento, saboreando las palabras, o tragándotelas de una buena vez.

Te instalas en una página todo el tiempo que te apetezca y adelantas o retrocedes a tu propio ritmo, a tu gusto, releyendo, acelerando, poniendo pausa: ¡tú estás al mando!

Tú eres el héroe o la heroína de los libros. Eres el personaje que decidas.

Un libro puede hacerte pasar mucho frío o ponerte a sudar de calor, dependiendo de dónde transcurra el relato: en el polo norte, rodeado de pingüinos, o en el desierto sorprendido por una tormenta de arena. Tostándote al sol mientras flotas en la piscina o huyendo de una ola gigante, al timón de tu velero, en alguno de los océanos.

Mientras leías esto, los libros, organizados por Harry Potter, trancan las calles, avenidas, autopistas y las entradas de los centros comerciales. Nadie en la ciudad puede moverse.

Y empiezan a leerse, unos a otros, los libros en voz alta, en medio de las calles, ocupando plazas, parques y ambientes al aire libre.

Los niños, jóvenes y adultos dejan de hacer lo que están haciendo y escuchan.

La ciudad se paraliza.

Todos disfrutan los relatos.

Y se olvidan de sus computadoras, juegos, televisores y preocupaciones.

Escuchan la lectura y sonríen, se divierten, se emocionan.

¡Quieren leer ellos mismos!

Ahora, cada persona elige un libro y se lo lleva para leerlo.

Vuelven a ser amigos los libros y la gente.

Los libros han ganado...

¡Los lectores también!

Las librerías y bibliotecas son los sitios más visitados por personas que quieren seguir leyendo aventuras verdaderas o inventadas que les permitan aprender, distraerse e imaginar. ¡Soñar despiertos! Con los ojos abiertos recorriendo las páginas de los libros.

Soñar, por ejemplo, con computadoras y televisores que se ponen de acuerdo para protestar porque niños, jóvenes y adultos prefieren ahora leer que jugar con ellos.

Pero estos son sueños de libros, ¿sabes?.

Libros cerrados que no aguantan las ganas de contarte los secretos y fantasías que atesoran, esperando por ti.

2 comentarios:

Persio dijo...

El libro, o la libertad máxima. Placer de pequeños dioses lectores.
Un saludo

©Javier Miranda-Luque dijo...

Así es y que así sea.