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domingo, 10 de diciembre de 2006

Franco se opone a compartir paila del infierno con Pinochet


(El Averno News)

Hoy día, el caudillo por desgracia divina Francisco Franco ha armado un berrinche de padre y señor nuestro al conocer la noticia de que debía compartir su paila de agua hirviendo con el recién fallecido Augusto Pinochet. Tal conducta resulta absolutamente inusual en el infierno, regido por un protocolo harto estricto que no tolera insurrecciones de ninguna especie, oye. El consejo demoníaco se encuentra reunido en pleno con la expresa intención de resolver este trance a como dé lugar. Manténganse en sintonía que seguiremos informando...

Recién ayer, le dejaba yo este comentario a Jesús Nieves Montero en su bitácora http://cuestiondemetodo.blogspot.com

"El manual de fábrica de los dictadores insiste en que deben ser longevos y con salud temeraria. Imagino que nadie quiere recibirlos en el más allá para no contagiarse de sus diatribas y manías macabras. Por ello perduran tanto tiempo pudriendo este planeta con su presencia.Se me ocurre, además, que deberían reunirse en una suerte de limbo intemporal: un set televisivo flotante donde los reyezuelos justifiquen sus respectivas ¿idiosincracias, ideologías? protagonizando encuentros de boxeo mudo y/o lucha libre americana, per secula seculorum, digo yo...Abrazo naif, JML."

Me regocija pensar, Jesús, que, dado el poder etéreo de la blogosfera, empavamos al augusto Augusto. ¿O no?

¿Quién sigue en la lista? Who's next, pues?

3 comentarios:

la parca dijo...

¿sabes quién sigue?

efe efe ja ja

Dr. Karl Dera dijo...

Después de "F", pero sólo después de él, sigo yo y también me niego a compartir mi paila con nadie más.

Jesús Torrealba dijo...

Yo que soy budista pienso que Franco hace mucho debe haber nacido y ahora sufre los efectos de las causas hechas en el pasado, quizás en este planeta, quizá en algún otro lugar, pero debe estar pasándoselo muy duro. Pinochet deberá correr suerte parecida supongo. Me agrada pensar que es más valiosa la "justicia divina" que la humana, al fin y al cabo, qué carajo iban a hacerle aquí, condenarlo a casa por cárcel, gran vaina, ese viejito no debía recorrer más de 50 metros diarios y eso cuando se sentía aventurero.