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viernes, 1 de diciembre de 2006

FELIZ VANIDAD

Dear barbie:

En esta vanidad que hoy comienza, insisto en solicitarte que, a la usanza de un tal Franz Kafka, me metamorfosees, al igual que tú, en una muñeca de lujo y lujuria contenida en un empaque de cartón y celofán grueso. Concédeme la gracia manufacturada de ser rubia y pálida como tú, aunque bronceada por rayos ultravioleta tarifados. Permíteme ser alta, flaca y esbelta, sin que se me vea el costillar adosado a la piel exenta de colesterol y otros vomitivos lípidos. Obséquiame tu personalidad volátil de lentejuelas y el resto de oropeles conexos. Resérvame un Ken ó 3 ó 10 para asesinar mi hastío en las noches de insomnio (y por favorcito, que sean bellos, musculosos y que traigan raciones extras de viagra azulado, a su lado).Traspásame tu look correctamente mediático y universal, heterogéneamente idóneo en cualquier rincón del planeta. O si no, provéeme liposucciones, mamoplastias y demás intervenciones quirúrgicas pertinentes para configurar mi faz y silueta de acuerdo a los cánones imperantes urbi et orbi.

Feliz Vanidad para ti también te desea,

Frivolina Aniñata.

5 comentarios:

El Leprechaun dijo...

Oye, no te olvides que ahora hay barbies negras, indias, mexicanas, asiáticas y de otras minorias raciales.
Por cierto, una vez vi una barbie llanera con el rostro de la ex-alcalde-ex-Miss de Chacao, osea Irene Saez ¿y qué fue de la vida de ella?

Javier Miranda-Luque dijo...

Irenita se ha metamorfoseado en la muñequita que siempre ha soñado ser. Tal como Dorian Grey, pero es ella quien envejejejejece —in flesh and bones— y su muñequita (a imagen y semejanza) se mantiene intacta, impoluta de arrugas, celulitis y demás señas de identidad humanas, demasiado humanas.

¿Funcionarán estas rèplicas como muñecos vudú?

En torno a las muñecas con peculiaridades étnicas, me temo que representan un contrasentido desbordante del humor más negro y, si cabe, "bloody" (in the british sense, of course).

A fin de cuentas, las muñequitas/os y soldaditos sin plomo son eso: representaciones a escala, de la misma forma que cualquier iconografía con la que se establecen relaciones de diversa gradación fetichesca, incluidas estatuas de próceres, estampitas religiosas, escapularios y vírgenes portátiles exhibidas en la vitrina de los templos o paseadas en procesiones puntuales.

Tercer milenio, digo, y seguimos siendo tan atávicos.

sexosapiens dijo...

Ojo: no olvidar las muñecas inflables y toda la variedad polimérica que la industria del porno nos prodiga, a escala humana, amén de apéndices fisiológicos de una especificidad rayana en el virtuosismo replicante de los sucedáneos.

Adentrándonos en la imaginería de la ciencia ficción, disponemos de cyborgs, los añejos robots y los replicantes con cuerpo y rostro de Daryl Hannah (Hannah es un palíndromo), la inspiradora sirenita de Splash y, ¡faltaría más!, la deliciosa androide de Blade Runner.

El tema da para exprimir unos cuantos posts.

stirner dijo...

Larry Durrel ficcionó en una novela posterior al Cuarteto de Alejandría una divina criatura, beldad inteligente y complaciente, que resultaba ser una suerte de cyborg. La narrativa nos ha obsequiado soberbios autómatas.

Omar Mesones dijo...

;-)