BLOG-TRAILER

lunes, 17 de julio de 2006

Estreno minarete con vista prodigiosa

Desde mi propia torre de libros, oteo mi ciudad y cualquier lugar que se me antoje. Total, internet borra fronteras e interactuamos en tiempo real. Qué importa donde escribas o leas. Los formatos son portátiles y nosotros también. Las bibliotecas plenan el ciberespacio y los estantes tangibles. Dualidad se llama el espíritu de nuestro tiempo, este milenio prodigioso y etéreo. ¿Exclusiones para qué? Sí, me decido a estrenar blog tras transitar otras bitácoras (que continuaré frecuentando, manifestándome o en silencio). Voyeurs somos y esto de asomarnos por los ojos de las cerraduras es una perversión exquisita que la telaraña nos brinda cual fruto bíblico. Si con estas trasgresiones nos ganamos nuestro jacuzzi de lava hirviente en el averno, pues que el divino Dante nos anfitrione con un trago de bienvenida (Chianti o Valpolicella rojo sangre). Propongo persistir en la edificación obstinada de torres de Babel que nos entrelacen y vinculen las miradas, mientras tanto, aquí en el éter. Bienvenidos a mi texto digital. Yo escribo en tus ojos.

4 comentarios:

La maravilla enmascarada dijo...

Verdad no importa dónde se lee , dónde escribes, solo que si es importante lo que se lee, tiene una buena prosa , pero demasiado negro el blog (me referiero a lo circunstancial (El color)y siguo pensando seremos siempre tan anonimos, ese sentimiento adictivo y corrosivo de travesura de no saber quien eres el que espía por ese ojo de la cerradura. Dejaremos de hablarnos y preferimos solo escribir a los ojos y nos vernos a los mismos y saber lo que escribes a través de ellos...

Enza dijo...

Javier, me entusiasma tu blog. Voyeur, sí, no me da pena. Esperaba esta aparición. Good luck and two hugs for you!

Javier Miranda-Luque dijo...

Enza y voyeur enmascarad@: pues gracias por las visitas y comentarios. En este etéreo minarete seguiremos siendo voyeurs asumidos y exhibicionistas de balcón, ejerciendo nuestras dualidades adictivas. En cada vis(i)ta que me dispensen, pues disfruten del open bar, ciberbar, open 366 días los años bisiestos.

Anónimo dijo...

Javier Miranda-Luque instantáneo, sin grumos ni hojas arrugadas, rotas o desteñidas. Javier in vivo, en el in vitro monitor.
Versos, reversos y prosa sacacorchos, descorchan recuerdos añejados en single malt o ron, aderezados de inmediatez.
Celebro tu blog, porque no hay que esperar.

Guido