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lunes, 24 de julio de 2006

24 de julio: fecha patria, jornada de babelnautas urbi et orbi

Feliz feriado bancario y nacional. Para superar el ratón dominical y abrevar la semana laboral. Que estamos en verano y no es para tanto (sobretodo quienes vivimos en este trópico absoluto y delirante). Millardos de nautas edificando nuestra propia torre de babel, computadora mediante. Así nos encontramos en el éter y nos saludamos fugaces burlando fronteras. Simultáneos, amorosos y altivos (Whitman dixit, pero traducido por León Felipe, jamás por Borges, viejito entrañable que no pudo entrarle a la eufonía del Song of myself con subtítulos in spanish). Canto a mí mismo, obsequio de Raquel aquella tarde en el Avila "y lo que yo diga ahora de mí lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también". Recito de memoria estos versos jaculatorios que retumban en la red (¿me excusan el desvarío y prosigo?) "Apenas sabrás quien soy ni que significo, soy la salud de tu cuerpo y me filtro en tu sangre y la restauro; si no me encuentras enseguida, no te desanimes; si no estoy en este blog, búscame en otro. Te espero, en algún link estoy esperándote". Perdóname el parafraseo, Whitman, pero de habernos escrito hoy, apuesto que lo harías de esta forma. ¿No están de acuerdo conmigo en que la poesía es el género de la eterna adolescencia? Aquí tenemos a nuestro propio Whitman creole: "Amanecí de bala, amanecí bien, magníficamente bien, todo arisco; hoy no comercio con la muerte, de cada día soy de este mundo". Plegarias planetarias de celebración y vida. Deidades de verso potable: uno gringo, el otro gocho. Ambos constructores de su torre de babel respectiva. Cada 29 de septiembre, en mi extinto programa de radio, homenajeaba al chino Valera Mora, grafiteando sus poemas sobre las ondas hertzianas. Ya que la emisión era en vivo, en una pausa musical recibo una llamada telefónica escalofriante: la voz al otro lado de la línea se identificaba como "Victor Valera", pero no era una voz de ultratumba como me temí unos instantes, sino el hijo del poeta que me contactaba, emocionado, para agradecerme el recordatorio a su padre. Estoy seguro que tanto Whitman como el chino se nos suman, ahora mismo, en el ciberespacio.

2 comentarios:

Fedosy dijo...

Esas son las maravillas que nos guarda la radio. Lamentablemente, los blogs no nos deparan esos encantos. Hay mucha grisalla, como concursos para elegir "papitos blogueros" y esas genialidades. Bien por ellos, claro. Que sean felices. Recordar a Valera Mora no es algo que verás en otros partes.

Un abrazo

Javier Miranda-Luque dijo...

En la blogosfera hay una biodiversidad alucinante: es un jardín botánico de locos y, al igual que en los comercios self service, "lo que hay es lo que ves". Yo a veces me entretengo saltando de next blog en next blog. Pero mientras insistamos tercamente en oponernos, desde aquí, a la telebasura creole o a la discursiva donde se usan, cada vez más, un menor número de palabras diferentes, pues creo (naif que soy) en la validez de este recurso. E insisto que ahora son Whitman y Valera Mora y Kafka nuestros lectores, hasta que se animen ellos mismos (atendiendo a nuestro reclamo) a emprender sus propias ciberbitácoras, animando este neomedio que se impone, por ejemplo, a la tangible ausencia de noticias culturosas en la prensa tradicional.