
Imagen edénica que deberíamos clonar por estos trópicos, ¿no? A ver qué pasa, digo yo. Filas de Adanes y Evas frente a las Quintas Leonor de todo el país (la manzana sería la ropa y la serpiente el mercader, exégesis bíblica dixit). Los abstencionistas del naturalismo que se queden en sus casas. Nosotros, aquí en la cola, desvestidos y alborotados, esperando ¿votar?
—Par de bluyines me voy a encasquetar uno sobre el otro, mi pana.
—Así se habla, compañero, yo vengo por mi chemise colegial y unas bermudas que combinen.
—¿Ustedes sabrán en que piso estarán los trajes de novia?
—Claro, muñeca, yo mismo te escolto.
Esta tendencia se denomina "ambient marketing" y consiste en convertir al propio consumidor en el aviso publicitario. El viejo visionario que era McLuhan se quedó corto cuando esbozó aquello de que "el medio es el mensaje". Este bendito tercer milenio nos grita que "el cuerpo, imbécil, el cuerpo es el mensaje".
Y vaya si hay corpus donde ya me gustaría escribir a mí, demorándome luego en las correcciones, editar, revisar sinónimos, voluntariar circunloquios, copiar y pegar.
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