BLOG-TRAILER

martes, 27 de marzo de 2007

Tanto jaleo por un libro

Pues sí, ya era hora: jaleo, jacaranda, alharaca, rumba, conga, bochinche, bonche. Así se conmemora los 40 años de "Cien años de soledad": celebrando la eñe, la zeta, el idioma español.

Por una puñetera y gloriosa vez, el planeta entero se trastoca en Macondo, pero los pelotones de fusilamiento (coño, y no miento), disparan municiones de chocolate derretido por tanto trópico delirante.

Por una puñetera y gloriosa vez, el circo deportivo no es noticia.

Por una puñetera y gloriosa vez, nos cagamos en misses, boxeadores, peloteros, corredores y saltimbanquis.

Por una puñetera y gloriosa vez, nos olvidamos de mofarnos de las esperpénticas payasadas y balbuceos de los políticos.

Por una puñetera y gloriosa vez, nos detenemos a refrescarnos a la sombra del arbol genealógico de los Buendía: Amaranta Úrsula y demás personajes deliciosamente churriguerescos.

Por una puñetera y gloriosa vez, se impone la ficción.




lunes, 26 de marzo de 2007

©Pequeñezuela Venecia (ahora con himno)

Se me ocurre que el himno a adoptar debería ser: "Somos peces del Guaire, somos peces del Guaire", de los skantantes de "Desorden Público". A mí me suena bien.

sábado, 24 de marzo de 2007

De cadáveres PPolíticos y demás exquisiteces ibéricas

Consuelo de tontos: no sólo en Venezuela pululan aún zombies políticos, cadáveres insepultos y el resto del inventario sinonímico. La madre patria también tiene lo suyo. Pulsen y vean:

http://blogs.20minutos.es/manolosaco/post/2007/03/24/les-acaban-dar-patada-mi-culo#c183269

miércoles, 21 de marzo de 2007

El síntoma auspicioso de hacer cola

Y, encima, hacer cola no para cobrar una pensión, ni para comprar un boleto del Metro antes de lograr ensardinarnos en algún vagón, ni para optar al casting del Iberoamerican Writer (esta idea se la debo al "Capo", ¿eh?) , ni siquiera para asistir extasiados a la inauguración del viaducto over the creole trocha y poder vivir la experiencia organoléptica de llenar nuestras fosas nasales con la fetidez nauseabunda que espantaría de su Castillete al propio Reverón que hoy se vitrinea con Juanita y sus muñecas surfistas de luz en el MOMA de Nueva York sin sus muelas gemelas del juicio final.

No, la cola a la que me refiero es la que protagonizan miles de nipones sonrientes para poder admirar de cerca (y eternizar en el memory stick de su cámara) "La anunciación" rubricada por Da Vinci en el Museo Nacional de Tokio.

Estas son las colas auspiciosas que asumo con placer. Naif que insisto en ser, yo.

viernes, 16 de marzo de 2007

Mi nuevo blog-toy

(al entrañable Juancho Gutenberg: creador de "internet en su tinta")


LLevo unos cuantos días jugando con mi nuevo blog-toy y me apetece compartirlo ahora de una forma más expresa: www.stirner.tk

Como ya comenté en la bitácora de Jorge Letralia, muy pocas cosas —libros aparte— ameritan la hemorragia de tinta que implica la impresión. Ya, por ejemplo, salvo los domingos, yo ni compro ni leo los periódicos tradicionales. Noche a noche, tras la sobremesa de la cena, reviso la prensa digital española del día siguiente. El flujo informativo va a un ritmo que, cuando se imprime, ya resulta inoportuno. Ahora y aquí mismo, en la blogosfera, (h)unos y otros nos asomamos —desde nuestras propias vitrinas— a las ajenas, curioseando, enterándonos y obsequiándonos bytes.

Así que decidí sumarme al ciber-Guaire con mi webzine de infopinión, 100% ecológico, sin derroche de tinta ni papel. Basura electrónica siempre estaremos generando y traficando con ella. Juancho Gutenberg estaría haciendo lo propio, reinventando fuentes tipográficas hasta colapsar y expandir, colapsar y expandir, colapsar y expandir el disco duro de su computadora (en femenino); ordenador (masculino); PeCe (¿transexual?); laptop (¿dragqueen?); pendrive (¿dildo?).

sábado, 10 de marzo de 2007

Post 100: descárgatelos antes que Torquemada

-©El pipí de Dalí: incontinencia sonora absolutamente inclasificable. Los expertos no logran ponerse de acuerdo si es música dodecafónica o de cualquier otra especie (Catálogo alienígena).
-©El brazo de Picasso: jazz cubista para melómanos con percepción auditiva alterada (Catálogo de neojazz orweliano). -©La herida de Frida: tech-mex unpluged (Catálogo al sur del Río cada vez más Grande ¿igual que Guaire caraqueño, ño?)
-©Sigmund’s Son: orquesta vienesa de salsa latina que fusiona la percusión caribe con el clavecín, el oboe y el fagot. Acompañamiento coral de barítonos y mezzosopranos. Purita alucinación sonora que sana (sana, culito de rana) los trastornos neuromotores. (Catálogo de musicoterapia newage).
-©Perras místicas en celo delirante: coros gospelianos (Catálogo pornosound).
-©El doctor Rafael y su Caldera de Brillantina: banda copeyana de delfines amaestrados (Catálogo jurásico).
-©LA BARRA ARRABAL: palíndromo acústico (Catálogo pánico).
©La polla de Goya: grabado en directo, la actriz ibérica Maribel Verdú canta desnuda ante “la maja” pictórica (Catálogo Viagra).

Descárgatelos full version pulsando a continuación:

http://hermanoschang.blogspot.com/2007/03/inquisicin-discogrfica.html


viernes, 9 de marzo de 2007

Yuseef Lateef: ¿Song-goro co-song-oh of myself?

Sabrán excusarme el lugar común: la música es la auténtica máquina del tiempo, si es que tal cosa existiese (o si llegase a existir en un futuro que se conjuga en presente, cada vez más reciente, y que se jodan los retrógrados habituales). Leyendo la prensa digital española, mis ojos acaban de toparse con la imagen del gigante gentil del jazz atmosférico.
Sí, es Yuseef Lateef musiqueándose en Madrid, con su flauta, su saxo, su cuerno de caza, sus gongs, su etnojazz risueño que se mofa de los fanatismos y demás exclusiones.

A sus robustos 87 años, Lateef me ha disparado la máquina del tiempo, retrotrayéndome al slogan musical de mi primer programa de radio, "Desconcierto". Pulso el rewind y de nuevo el fast forward para celebrar a este enorme hijo de Tennesse, el más universal, el que podría musicalizar a Whitman y a Nicolás Guillén: ¿Song-goro co-song-oh of myself?

martes, 6 de marzo de 2007

Mi vecino del Hummer debe 54 meses de condominio (VERSIÓN ACTUALIZADA)

En el edificio donde resido todo cristo debe cuotas de condominio. Yo llevo ya un par acumuladas, pero el promedio de morosidad es de 4 meses y hay quienes deben 18, 26 y hasta 54 mensualidades.

Y precisamente mi vecino que acaba de estrenar su flamante y omnipotente Hummer ¿blindada? en esta urbanización clase medio jodida de Caracas es quien ostenta el record de morosidad con sus imbatibles 54 meses de “retraso” mens(tr)ual (sic): o sea, que el tipejo tiene 4 años y medio sin dignarse a cancelar una sola cuota de condominio.

Así cualquiera que no tuviese otras prioridades, podría comprarse su vehículo nuevo a prueba de balas, bolas, bulos y hasta bulas vaticanas.

En el aparcamiento destechado del edificio, el Hummer contrasta demasiado reposando junto a otros “coches” que acumulan, algunos, varias décadas de tránsito sobresaturado y evidente fatiga de materiales.

¡ Vamos, que esto parece un salón antológico y gerontológico automotriz !

Pero, claro, vivimos en un país que rinde culto al automóvil y como afirmo en mi próximo libro de comunicaciones de inminente publicación (me cito textualmente): “el venezolano es el mayor consumidor per capita en el mundo de mayonesa, jamón endiablado, whisky escocés, harina precocida de maíz (que inhibe la metabolización de hierro y genera una anemia específica en el subcontinente, tipificada por desnutrición neuronal) y teléfonos celulares”.

Vaya, que comemos full mierda con triglicéridos y carbohidratos, pero disponemos del top of the line de la tecnología inalámbrica para que Darwin Yúnior se lo “conecte” a Yusmerys del Valle en tiempo real y sin fronteras.

Joder, y lo peor de este post es que no hay pero ni una sola gota de ficción involucrada.

Comentario a los comentarios:

Sí que sí: esa cosa tan babosa e inasible que los sociólogos insisten en denominar "identidad nacional" se enarbola, cual bandera conductal, en el exterior paseando sus teléfonos celulares y quejándose a voz en cuello de que "mi pana, aquí en París no se consigue queso de mano, ¿tú puedes creer esa vaina? ¿Tanto Louvre para qué?". Sin ir más lejos, allí la anécdota de la ¿miss qué? que, en París again, estaba ladilladísima porque en el hotel 5 estrellas no atinaban a cocinarle "unas caraoticas con espagueti y quesito blanco duro rallado". Así que se vino volando a echarse en su chinchorro y hoy se exhibe desdentada en homenajes pre-postumos a la ¿belleza criolla? en la televisión creole.

La sintomatología resulta demasiado rica en bufonadas, pero intentaré una breve antología:

—La subutilización de la tecnología, disparando fotos digitales con flash en el Teresa Carreño (confundiéndolo con el procaz poliedro) y en máxima resolución, como si fuesen a imprimir vallas publicitarias con las imágenes capturadas.

—Las pantallas hiperplanas de plasma sujetas con tirro doble faz a la pared del rancho, pero sintonizando paupérrimas telenovelas nacionales donde las cachifas parecen misses de belleza y los galanes boxeadores de exportación.

—Los blogs con plantillas arrechísimas y horrores ortográficos.

Hace algún tiempo que no viajo, pero ¿los turistas vernáculos siguen aplaudiendo cuando el avión aterriza?

Ya me dirán.

jueves, 1 de marzo de 2007

Vargas Llosa, Holderlin y yo firmando libros en la Feria Literaria UNIMET este 29-02-2007

No pude evitar, de ninguna manera, que mis editores hicieran coincidir la firma de mis tres libros más recientes a la misma hora de este 29 de febrero. Así me tocó correr del stand de Monteávila (en el tercer pasillo a la izquierda) al de Editorial San Pablo (justo en el epicentro del recinto ferial), hasta el extremo sur donde se había instalado la librería del Ministerio de Cultura.

Me sugerí dosificar el surrealismo ¿mágico? calzándome mis añejos aunque comodísimos zapatos deportivos para poder itinerar mis firmas de un stand a otro. Con ayuda de un cronómetro y del plano de la “Expolibro”, esbocé una estrafalaria estrategia de raudas idas y venidas entre los tres puntos que exigían mi presencia. Acaricié la idea de subcontratar a un par de amigos que también usan barba y anteojos, pero mi ego infla(ma)do enseguida me conminó a desechar tal afrenta.

Me inventé un brevísimo garabato ilegible para poder firmar deprisa, deprisa (cual el film homónimo de Saura que no termina felizmente) y, eso sí, no podría demorarme en prodigar dedicatoria alguna, ni siquiera al público infantil. El automatismo ¿autográfico? consistiría en:
1- recibir el libro;
2- sonreír con fugacidad;
3- firmar y fechar en Caracas;
4- retornar el libro a manos del lector;
5- repetir la rutina una docena de veces por stand y
6- salir corriendo al siguiente puesto de firma.

Toda esta logística portátil tenía un agujero: cuál excusa temática debería yo esbozar ante cada uno de mis tres editores (y audiencias lectoras) para intentar justificar el “literatón” emprendido tras cada docena de firmas. La incontinencia urinaria sonaba muy poco elegante y no se me ocurría ninguna otra cosa (además, a tal fin existen esos pañales acolchados extra-absorbentes para los eternos candidatos políticos en gira con el eje terráqueo).

Para mayor inri, entre mis desplazamientos iba yo adquiriendo libros con los que erigía pequeños montículos irregulares que abandonaba en cada uno de los stands de mis tres editores.

Durante mis zig-zags de correcaminos errático, el fornido personal de seguridad empezó a mirarme raro, haciéndome señas de fiscal de tránsito hiperbólico, armados con sus walkie-talkies por donde emiten sus bizarras jergas inquietantes:

—Dragón subdesarrollado otea a disfuncional sujeto sudoroso en desplazamiento disímil.

—Copiado, aquí perro andaluz listo para obnubilar actos de pillaje intertexto.

Desde una valla tridimensional que promociona la enésima reimpresión de “La tía Julia y el escribidor”, Pedro Camacho me (ex)tiende su mano franca, rescatándome de los esbirros que me acechan con su metalenguaje fulminante.

Impostando la voz en un timbre curiosísimo que alterna sobresaturaciones de semitonos graves y agudos, comienzo a actuar en una de sus radionovelas alucinantes, seguido muy de cerca por Eleuterio y Eleonora, mis personajes paquidérmicos de “El baile de los elefantes”.

En plena pausa comercial, el mismísimo Noé se queja de la inclemencia del diluvio que bambolea su Arca en mi “ABZOO”, exigiéndome recortar el abecedario para llegar antes a tierra firme, pues tiempo ha que se le agotó su acaparamiento con provisión (sic) y alevosía de medicamentos anti-mareo, anti-vómito y anti-flatulencia. Pero apenas se trata de una cuña de seguros contra todo riesgo, vaguadas y tsunamis incluidos (de todas formas le aconsejamos leer las letras pequeñas de la extensa póliza extensiva a familiares consanguíneos, mas no políticos).

Antes del noticiero de las seis, la última radionovela de la tarde me deja encerrado en el ascensor de mis ficciones (¿fis micciones?) con Pacífica y Ernesto. Está oscuro, no se puede ver nada, pero no sabré yo de qué va la vaina. Me cito, pues, textualmente:

VOZ MASCULINA: (TONO SERENO)
–Tranquilícese, señora. No pasa nada. Esto es sólo un apagón. Cuando vuelva la luz el ascensor abre sus puertas.

VOZ FEMENINA: (ALTERADA, NERVIOSA)
¡Cuando vuelva la luz! ¿Y si no vuelve hasta mañana? ¿Y si el ascensor se cae? ¿O si se abren las puertas entre dos pisos y lo que tenemos es una pared frente a nosotros? ¿Y si hay un incendio o un terremoto? ¡Ay, no, dios mío! ¡Además, señor, yo a usted ni lo conozco!

VOZ MASCULINA: (PROTOCOLAR)
–Cierto. Déjeme presentarme. Me llamo Ernesto Zambrano. Soy ingeniero y tengo mi oficina en el último piso.

VOZ FEMENINA: (APENADA)
Ay, discúlpeme, señor Zambrano...

VOZ MASCULINA: (ENCANTADOR)
Ernesto, por favor.

VOZ FEMENINA: (FORMAL)
Ah, yo soy Pacífica. Pacífica López de Serrano.

VOZ MASCULINA: (CASUAL)
Perdóneme que se lo diga, Pacífica, pero usted no le hace honor a su nombre.

VOZ FEMENINA: (BAJANDO LA GUARDIA)
–¿Verdad? Eso mismo dice mi esposo. Que yo debería llamarme inquieta, guerrera, turbulenta. ¿Sabe lo que pasa? Es que yo soy acelerada, muy nerviosa. Hasta creo que soy claustrofóbica. Y para colmo de males, mi móvil no tiene señal aquí adentro.(SU MÓVIL ILUMINA TENUEMENTE SU ROSTRO).

VOZ MASCULINA:
–Ni el suyo ni el mío. (EL MÓVIL DE EL ILUMINA AHORA SU ROSTRO. LOS DOS SONRÍEN Y SE APAGAN LAS LUCES DE AMBOS TELEFONOS). Me temo que ningún móvil tenga cobertura aquí adentro.

VOZ FEMENINA: (IMPACIENTE)
Ay, no diga eso, Ernesto.

VOZ MASCULINA:
Mire, Pacífica, este edificio es muy viejo. Me atrevería a decir que es uno de los más antiguos de Caracas. Y este ascensor donde nos encontramos es el original, instalado en esa misma época. Los repuestos ya casi ni se consiguen. Imagínese que Don Diego de Lozada lo inauguró por allá en el año de mil quinientos y tantos.

VOZ FEMENINA:
Usted sí es exagerado.


Dentro de ¿30 páginas? tendré que improvisar algo o plagiarme a mí mismo y readaptar ese parlamento tan pendejo pero que, no sé exactamente por qué, a mí me gusta tanto. Diré entonces algo semejante a esto:

—Oígame bien, Pacífica, ¿usted como que no se ha leído a Hölderlin, ese poeta alemán que estaba más loco que el carajo?

lunes, 26 de febrero de 2007

Sin guión no hay nada: familia disfuncional adopta a Nietzsche y Proust


Se puede consumir cine gringo gracias a films excepcionales como este: “Little Miss Sunshine”, con guión de Michael Arndt y dirigido por la dupla Jonathan Dayton / Valerie Faris (¿serán pareja?).

El eterno actor de reparto Greg Kinnear coprotagoniza junto al camaleónico Alan Arkin este road movie que se erige cual mofa jocosa y delirante del american nightmare que se desmorona en plan twin torres.

Reacio como soy a contar, pero sobretodo a que me cuenten cualquier trama fílmica, apenas apunto, para poder justificar el título de mi post y las fotos adosadas, las señas de tres personajes que comparten parentesco forzoso: un escribidor (sic) de autoayuda; un silencioso lector de Nietzsche; un académico hiperexperto en Proust.

La parodia del concurso de belleza infantil resulta espeluznante en su tomografía del famoseo precoz impuesto por progenitores que, empedradas sus mentes de buenas intenciones, fomentan la pedofilia focalizada (¿fecalizada?) en su tierna prole. Factoría frankensteiana de muñecas barbies al ritmo del himno “América, the (bloody, fucking) beautiful”. Prometo futuro post sobre dolls & clones, lobos feroces y caperucitas, Alicias y obscenas maravillas.

Película espejo que exhibe soberbios ingredientes para ficcionar(nos) durante la épica cotidiana: familias disfuncionales, soñadores en vigilia, lectores. O sea, ¿ves? antihéroes
(Postdata 1: El formato DVD ofrece 4 finales opcionales: yo espectador apuesto por el tercero)

(Postdata 2: la solidaridad familiar adopta, bajo la modalidad coreográfica, una vertiente conciliatoria que, dado el caso, inclusive yo suscribiría. Neoterapias atávicas, primordiales, que bostezan en cada milenio)

domingo, 25 de febrero de 2007

Feria del Libro de la UNIMET colapsa el tránsito automotriz dominical en Caracas

Los lectores han acudido en auténtico tropel a llevarse un sólo ejemplar de sus libros predilectos para evitar el acaparamiento de textos publicados. La asociaciones de vecinos aledañas protestan por la presencia de cientos de miles de bibliómanos (¿bibliófilos?) que sobresaturan el paisaje urbano en torno a la Universidad Metropolitana de Caracas. Jamás se habían concentrado tantos lectores juntos en contados metros cuadrados, fracturando la densidad poblacional en parámetros impensables.

La Asociación Prodefensa del Lector se apersonó in situ intentando intermediar con las asociaciones vecinales involucradas sin éxito aparente.

Seguiremos emitiendo sucesivos ejercicios de biblioficción.

viernes, 23 de febrero de 2007

Ahora, "su ogro" soy yo

(Óleo de Francesco Hayez, obviamente titulado "El beso")

Hoy, en Dinamarca, mi hija mayor me ha convertido, oficialmente, en esa figura atávica de la que no me repongo, que aún no asumo. Mi hija me ha trastocado en suegro de su esposo. Hoy me descubro más canas en mi barba, bigote y cabello; otra arruga en mi ceño.

Simultáneamente, les doy la bienvenida a este club conyugal que, si se toma con humor y complicidad, se disfruta en sus múltiples facetas (suegros y familia política incluidos).

Y es que a mí (nada que ver con la etimología), suegro me suena a "su ogro".

Soy, entonces, el ogro de mi yerno para recordarle, así sea fonéticamente, que "cuidadito con mi hija", ¿vale?

lunes, 19 de febrero de 2007

Ego disfrazado de ego: publicada mi opinión en www.elmundo.es

Es carnaval y disfrazo mi ego con antifaz de ególatra y atavíos de egocasting. Total, yo bloguero convicto y confeso, asumo que soy un voyeur exhibicionista y esta es mi vitrina. Así que reconozco públicamente mi íntima satisfacción de ver publicada mi opinión de lector en las páginas culturales de www.elmundo.es

Todas las noches, tras cenar con mi esposa y mi hija, (h)ojeo y oteo las versiones digitales de la prensa ibérica, antes de apoltronarme a videar el telediario de televisión española.

Eso sí, me han cambiado mi apellido materno, nombrándome (y cito textualmente): "Duque". Así que me dispongo a tolerar e incluso excusar la errata tipográfica de innegable alcurnia.

El texto completo sobre la exposición de ARCO 2007, a la que he asistido virtualmente desde la ventana de mi computadora (u ordenador, en jerga castiza), se puede leer pulsando a continuación:

sábado, 17 de febrero de 2007

Wash(ington) & dry clean only

Bush tiene los días contados. Mi suegra aterrizó en Atlanta y sin hacer la consabida escala en Guantánamo. Burló todos los controles de (in)seguridad y ahora, envalentonada, planea infiltrarse en CNN (pronúnciese: "síenén"). De allí a Wash(ington) y la sala de prensa de la Whitehouse ("juáitjáus") se va en vivo y directo.
Mi suegra es, de lejos, el arma secreta antibush. Más veloz que binladen, más fuerte que una locomotora, no le teme a la basura...
Mi suegra llegó para quedarse en bushlandia hasta que un venezolano reencauchado gringo resulte electo en la Casablanca (no el film, please, que bostezo), sino la residencia oficial con su salón (de sexo) oral donde Clinton tocaba el saxo y a él su sexo (qué puñeteras son las vocales cuando se fajan a copular con las últimas consonantes del abecedario).
Le he encargado a mi suegra que me gestione una greencard a ver si yo me instalo en las entrañas del monstruo y me indigesto de sueño americano. Mientras tanto me abanico con mi pasaporte ibérico en este nuevo año chino del "patanegra" (4704) que me corresponde dada mi fecha de nacimiento (4656).

jueves, 15 de febrero de 2007

La Gioconda estresa

A mí evidentemente que no me estresa Mona Lisa,
pero al gremio encargado de "vigilarla" pues parece que sí.

No me crean a mí, sino a la noticia reseñada en www.elpais.com
y en www.20minutos.es

Yo creo que, de haberlo sabido,
pues Leonardo nos hubiese evitado tal bochorno que requiere,
ahora, horas de intensa psicoterapia
para desestresar a los pobres vigilantes del Louvre.
Y es que es sabido que no hay nada que estrese más que la exposición permanente y sostenida a la belleza. Una vez que se abandonan las salas del Louvre, el contraste es tal que resulta insoportable la cotidianidad espeluznante de la mal llamada "vida real".
Vamos, es que yo me atrevería a sugerir una colecta planetaria para poder asistir a las víctimas de la belleza urbi et orbi.
Esto en un principio, pues ya contemplaremos, posteriormente, la posibilidad de incendiar los museos (con todos sus lienzos y esculturas intestinas) y bailar en torno a la gran fogata atávica.
Post-data: Gioconda sí que no se estresa: ella —fémina imposible— se mantiene impasible, riéndose de todos nosotros, tras el vidrio blindado (¿o será alguna clase de polímero?) que la preserva intacta.

lunes, 12 de febrero de 2007

Pasarela Botero: ejercicio de estética ficción

Inspirado por la Pasarela Cibeles que acontece ahora mismo en Madrid,
pues se me ha ocurrido proponerles un ejercicio de estética ficción
consistente en imaginar una Pasarela Botero,
con gente generosa en redondeces y colesterol del bueno y del malo
(miren que no me quiero poner maniqueo).
Hasta aquí todo bien, pues Botero nos ha obsequiado sus personajes obesos,
estilizando el sobrepeso con colorido virtuoso.
Pero, para matizar, muestro ahora un odioso paradigma por oposición
que muy bien podría titularse Pasarela Bangladesh,
racionalmente erradicado de los desfiles de moda españoles y franceses,
mas no de los anglobalbuceantes, ¿okey, sir?
Volvamos ahora a mi propuesta de la Pasarela Botero
simplemente para ver qué demonios nos dicen nuestros ojos.

Especulo que si ésta fuera la tendencia estética imperante, sobrarían entonces las clínicas de engorde, las dietas pro-obesidad y las boutiques de talla anchilarga con sus campañas publicitarias respectivas de gordo is beautiful que jode y las consiguientes filosofías que desbordarían libros, blogs y emisiones de telebasura.

Las flacas se morirían de tristeza desesperadas por engordar y cubrir sus frágiles y tiernos huesecillos con comida chatarra, lípidos, azúcares y carbohidratos...

Estética Botero en estado puro y duro, gordo y obeso, con sobrepeso ambulante que atascaría escaleras mecánicas, vagones de Metro y ascensores.

¿Se lo pueden imaginar?

viernes, 9 de febrero de 2007

Handycam: uso y abuso de la cámara subjetiva

—En mi familia las mujeres no se divorcian: ¡se quedan viudas, carajo!

Demasiado cerca para mi gusto, me inquieta la cara de sable de mi cuñado el militar –en close up extremo sobre mi rostro– empañando mis lentes astigmáticos, durante la fiesta de mi matrimonio con Edith. Y la verdad es que yo no había reparado en la vaina, pero las tres hermanas de mi mujer enviudaron a los pocos años de casarse. Mis desafortunados exconcuñados habían muerto, siempre, durante un viaje al extranjero, sin evidencias visibles de la existencia de algún jugoso seguro de vi(u)da que beneficiase a las cónyuges sobrevivientes.

Apurando mi tercer whisky, intento aplacar los múltiples reflectores y sirenas de alarma que se disparan en mi cabeza, viendo ahora a mi familia política como una clara y presente amenaza a mi integridad física. Yo era reincidente en los menesteres matrimoniales y quizás eso despertaba inquietudes en mis recelosos cuñados: el militar, el ingeniero, el abogado, el contador y el más simpático, quien gana más que todos ellos juntos, el dueño del taller mecánico.
Rebobinado (¿rewind o flash-back?) al momento en que apuraba mi tercer whisky (ahora campaneo el quinto) y me preocupaba maquinando cómo mantener en la más estricta clandestinidad mis posibles infidelidades futuras, como la que sostendré años después con Anaid (la mejor ¿amiga? de mi mujer y madrina de nuestra boda), hasta que propongo un menage a trois y la farisea esa me manda bien lejos, empatándose con un jubilado de pedevesa, baboso y divorciado.

Anaid es la propia hembra en celo, vagina bípeda, una excitante mamífera de vello púbico poblado sobre su vulva caliente, un prominente clítoris ambulante, una audaz exponente de una doble-moral que te permite tratarla en la cama como a una dócil muñeca inflable y servirte de ella reduciéndola a receptáculo / depositaria de mis urgencias eyaculatorias, pero que no te deja "verbalizar" ninguna de las acciones que emprendes con(tra) ella. Y además suplica, con sus grandes ojos entornados, que bajo ninguna circunstancia vaya a enterarse Edithxio, su amiguita del alma.


Corte violento a cámara subjetiva (yo buceándome) las tetas de alguna amiga de Edith y un culo desconocido enfundado en unas pantaletas mínimas que se le marcan perfectamente a través de la tela fría del vestido púrpura, mientras me erotizo bailando con mi esposa "Angie" de los Stones, mezclada luego con la zeppeliana "Escaleras al cielo". Hasta ahí llegan mis aptitudes coreográficas.


Cámara furtiva espiando a Mauricio, en el baño de caballeros, tirándose a Fabiola, una de las damas de honor, quien se muerde la falda del vestido para reprimir sus gemidos, mientras su compañero de cópula arremete con continuos movimientos pélvicos, limitados por los pantalones abajo. La visión cenital del acto resulta hilarante, casi fetichista: ella con la cara semicubierta por el vestido y él con la cola del frac de levita dando latigazos en el aire. El Mau ha ganado la apuesta: hacerlo con una invitada al matrimonio en plena fiesta.
Para leer el texto completo, pulsen a continuación:
http://hermanoschang.blogspot.com/2007/02/handycam.html
y disfruten además la edición aniversario del webzine Chang Brothers Inkless, con artículos que son un auténtico jolgorio, suscritos por soberbios webcinos de prosa estilizada y jacarandosa.

jueves, 8 de febrero de 2007

Filosofía y (g)astronomía, entre tantas otras yerbas

Interneteo intermitentemente mientras cocino: calabacines por un lado; salsa bolognesa por otro.

Llego a la bitácora de Enza García (vecina de antología narrativa, de blogosfera y urbanización) y me encuentro con un post sabrosísimo en su cotidianidad, titulado: "Semestre culinario", en el que se entremezcla con fresco virtuosismo filosofía, (g)astronomía y demás yerbas. Los invitados somos quienes nos asomamos a su cocina, además de Rousseau y algún otro pensador.

Rescato de ese post una frase que me confirma algo tan obvio como que la (est)ética es continente de la ética: "A veces la filosofía escapa de la belleza de sus términos y se erige en otra forma de belleza".

Pásense por el blog de Enza y degusten esa exquisitez de post:
http://cronicasadestajo.zoomblog.com

Atento al protocolo del ciberespacio, me permití dejarle el siguiente comentario:

"Enza: Una vez más y como siempre es cuestión de orden alfabético: la "F" de filosofía viene seguida por la "G" de gastronomía (que ya, por la inflación, tendremos que hablar de "(g)astronomía").

Así que mezclando en la sarten atún desenlatado con las (s)obras maestras de la nevera y la despensa, pues surge un menú ¿estoico, heroico, antológico, anárquico?.

Yo recito a Stirner mientras cocino; al amargo de Cioran algo menos; al bravuconazo de Bertrand Russell casi nunca. Mi cocina (de absoluta inspiración) es predio whitmaniano.

Buen provecho, Enza y soberbia esa frase tuya (te cito): "A veces la filosofía escapa de la belleza de sus términos y se erige en otra forma de belleza".

Oye, no olvides el perejil deshidratado (cuando lo haya) que, dosificado en su verdor, le otorga un toquecito estupendo a me atrevería decir que casi todo.

Agotado el single malt, apelo ahora al ron creole que habita mi congelador (¿como waltdisney?).

Abrazo con sed, JML".

(Imagen de Jacek Yerka)

lunes, 5 de febrero de 2007

Reverón, Juanita y las muñecas vitrineándose en Nueva York

Los homenajes póstumos apestan por lo inoportunos. Aunque Reverón quizás disfrute éste, bien lejos del Macuto ahora pestilente que apenas ayer constituía su predio, su castillete hoy (des)hecho fango. Carolina Herrera ya no es la única con vitrina en la newtrópolis exenta de sus cordales (léase twin towers, muelas del juicio ¿final?).


Armando ahora dispone del MOMA (entre el 11 de febrero y el 16 de abril) donde pavonearse de sus lienzos, de Juanita y las muñecas. Al menos allí, en ese microclima de air conditioned y humedad regulada, no apestará a salitre putrefacto, a trópico punzopenetrante, a tsunami pluviométrico que baja del Avila y viene arrecho, con aires de mesías meteorológico irritado por el orificio de ozono que se expande.


Gózala, Reverón, esta exposición a destiempo, aunque tuya. Vacílate a los newyorkers que te (ad)mirarán perplejos. Exige una muestra itinerante que te pasee por el planeta. Show them la luz indócil indosificada en tus lienzos. Lastima sus pupilas desacostumbradas al porque sí de tus trazos. Encandílalos con tus peculiaridades de buen salvaje, obligándolos a usar sun glasses, bermudas y alpargatas que acolchan sigilosas pisadas en medias blancas 100% cotton.


Enhorabuena, maestro, por este in memoriam políglota con subtítulos en traducción simultánea. Oh, yes, Reverón, from the very same land of Herrera's fashion.