
T
O
R
R
E
cuya cabeza llegue hasta el cielo, y sirva para celebrar nuestro nombre antes de que nos distribuyamos por todo el ámbito de la tierra. Bajó el Señor a ver la ciudad y la
T
O
R
R
E
O
R
R
E
que edificaban los hijos de los hombres, y dijo el Señor: vean aquí que el pueblo es uno, y no usan sino un idioma todos ellos, y han dado ya en este desatino, y no desistirán de lo comenzado hasta que salgan con su intento; vengan, bajemos y confundamos su lengua, de forma que no se entiendan unos a otros. Los esparció, pues, Dios desde allí por toda la tierra y dejaron de edificar la ciudad y la
T
O
R
R
E
No hay comentarios.:
Publicar un comentario