
Cito un par de fragmentos que verbigracian su prosa puñeteramente puñetera que me place: "En la juventud, éramos íntegros y el terror y el dolor del mundo nos penetraron por completo".
"Una bóveda de obscena angustia saturada de ángeles gusanos que cuelgan del útero caído de un cielo. En este último cuerpo de la ballena, el mundo entero se ha convertido en una pura llaga. Cuando la trompeta resuene de nuevo, será como apretar un botón: al caer el primer hombre arrastrará al siguiente, y éste a otro, y a otro, y así a lo largo de toda la fila, alrededor del mundo, desde Nueva York hasta Nagasaki, desde el Ártico hasta el Antártico".
2 comentarios:
Bravo por Miller y esa medalla olímpica.
Jorge: Henry era –es, siempre será– un auténtico big leaguer de la narrativa y de eros (par de tópicos tremendistas, tremendos).
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